Canciones Populares Ladinas


Desde los romanos, hasta 1492, hubo una fuerte presencia judía en la Península Ibérica. De hecho, sabemos que hubo trovadores y bailarines judíos en la boda de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón (1469), aunque los pogromos ya habían comenzado en 1391 con la destrucción de la comunidad judía de Sevilla. En la siguiente década los pogromos se extienden a Córdoba, Toledo, Barcelona, Cataluña y Valencia. Pronto, aquellos que sobrevivieron se conviertieron en conversos o “marranos” un término que hasta entonces sólo se usaba para designar a los cerdos (animales) y que pasa a ser usado peyorativamente para designar a los judíos convertidos al catolicismo.

La creencia general es que aquellos judíos siguieron conservando en secreto sus leyes y practicando el judaísmo.

A pesar de todas las vicisitudes, la comunidad judía floreció en aquellos tiempos en lo que se conoce como una “Edad de Oro” en cuanto a logros culturales e intelectuales de la civilización sefardí.

Cuando Isabel y Fernando expulsan a los no conversos (31 de marzo), más de 170.000 sefardíes se ven obligados a dejar España, a través del Mediterráneo, en busca de otro lugar donde vivir.

Algunos se fueron lejos y hacia el norte (Londres, Amsterdan, Viena, Hamburgo), aunque la mayoría formaron enclaves e el imperio Otomano (Alejandría, El Cairo, Constantinopla, Jerusalén… Donde mantuvieron sus comunidades hasta la Segunda Guerra Mundial.

Los sultanes fueron generosos en sus actitudes hacia los judíos. Se les permitió mantener su idioma, sus propias escuelas y servicios comunitarios, encargarse de sus comercios y el aprendizaje de las profesiones…

En esos largos y prósperos guetos abiertos, los antiguos judíos españoles mantenían su cultura, seguían hablando su langua natal, vistiendo los mismos trajes, cocinando las mismas recetas…

Escribían Ladino, pero nunca dudaron de que su lenguaje, canciones y cultura popular fueran judías, a pesar de que eran castellano puro y duro.

Hoy en dñia, con el paso del tiempo, podemos ver elementos de otros idiomas encriptados en sus canciones, pues la larga estancia con otras lenguas hizo que se mezclaran algunas palabras. Podemos encontrar, por tanto, palabras turcas, francesas, griegas o eslavas junto a otras en Yiddish.

El Ladino se caracteriza por ser un castellano arcaico congelado en el tiempo. El mismo idioma que hablaban antes de su expulsión en 1492. Y muchas, atendiendo a los estudiosos, pueden ser aún más arcaicas, puesto que los judíos fueron confinados en “aljamas” (juderías) durante los siglos que vivieron en España.

Las canciones populares ladinas, por tanto, nos transportan a la Edad Media.

Como todas las tradiciones orales, fueron las mujeres quienes hicieron posible la supervivencia de las canciones ladinas, cantándolas a sus hijos cuando eran niños y acunándolos con las mismas melodías de los antepasados que vivieron en la Península Ibérica.

Fuente: Velvel, Pasternak “The Sephardic Music Anthology”

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