Bonifacio Gil García

Bonifacio Gil García

Bonifacio Gil García (1898 – 1964). Comandante Músico, compositor e investigador folklorista.

Bonifacio Gil nació en 1898, en Santo Domingo de la Calzada (La Rioja), dentro de una familia muy numerosa.
De niño estudió en el Convento de San Francisco e ingresó en la catedral como niño cantor del coro. Allí inicia sus conocimientos de solfeo.

A los catorce años ingresa en el Regimiento “La Lealtad· donde toca, primero el tambor y más tarde pasa a la corneta.
Su estancia en la banda militar es provechosa, pues aprende a tocar el fliscorno y aprueba la oposición de músico de primera en la Banda de Música de la Academia de Intendencia de Ávila. Más tarde volverá a Burgos, donde comenzará su formación cultural gracias a las clases de armonía con el Padre Otaño, quien le contagia la pasión por el folklore musical. Tenía 20 años entonces y ya comenzaba a componer marchas y pasodobles que más tarde registraría.
Su labor de recopilación comienza transcribiendo las canciones que su madre le cantaba de niño así como buscando personas mayores que supieran canciones antiguas.

En 1923 consigue el puesto de Director de la Banda Municipal de Córdoba.
Tras suspender la oposición de Músico Mayor y, antes de abandonar el ejército, vuelve a presentarse a las oposiciones, esta vez con éxito y siendo destinado como Director Mayor de Música del Regimiento “Castilla 16” de Badajoz.

En 1924, por tanto, se muda a Badajoz. Allí se rodea de la élite intelectual de la ciudad, teniendo reuniones y tertualias, casi a diario, en el Ateneo.
Fue tan buena la acogida recibida y su deseo de conocer más lo que le llevó a profundizar en la cultura extremeña, visitando pueblos de la comarca y adquiriendo y leyendo libros sobre la historia extremeña.
Durante esos viajes va recopilando las canciones y las leyendas que le cuenta el pueblo dándoles un enfoque propio alejado de aquellas falsas influencias con que se habían recogido hasta entonces y que cuestionaban la cultura popular extremeña como algo autóctono (a esto contribuyó el hecho, por ejemplo, de que en la Alta Extremadura se cantaran canciones en la que se terminaba con la vocal “u”, un signo claro de ascendencia asturiana).
A este falso enfoque contribuyó también que en algunos pueblos de la Alta Extremadura se cantaran canciones vaqueras con palabras terminadas en u, de clara ascendencia asturiana.
Por ello, para defender esa raíz extremeña, en sus viajes (Puebla de la Calzada, Campanario, Trujillo…), no sólo recopila canciones, sino que también desecha algunas por considerar que no son puramente extremeñas (o no son tradicionales o son comunes con otras regiones).

En 1926, su trabajo y la alegría de ese “descubrimiento” contagia a personas como: Rodríguez Moñino, López Prudencio, Reyes Huertas y, el más importante por su papel, Sebastián García Guerrero, Presidente de la Diputación de Badajoz y que costeará los gastos de un Centro de Estudios Extremeños. Ese mismo año presentará una conferencia: “Música popular extremeña“. Su repercusión es tal que a los pocos meses volverá a representarse en el teatro López de Ayala. Esta vez su repercusión será a nivel nacional, recibiendo elogios de la crítica por toda España.
Continua su labor de recogida del folklore en la Baja y la Alta Extremadura, preocupándose no sólo por la música, sino también por la literatura oral (con especial atención a la expresión fonética).
Así, poco a poco, va reuniendo en sus viajes una ingente cantidad de información ayudado por sus conocimientos musicales, que le permitían transcribir, rápidamente en papel, las canciones que iba escuchando en rincones perdidos de Extremadura. Muchas veces trabajo perdido, pues seguía desechando aquellas melodías que no fueran puramente extremeñas.

En 1927 se crea un Conservatorio Provincial de Música en el que Bonifacio Gil será el Director y el profesor de Armonía.

Tres años más tarde es nombrado Director-Presidente “honoris causa” de la Sociedad Coral e Instrumental “Santa Cecilia” (Villafranca de los Barros).
Asimismo no deja su labor como compositor, componiendo, entre otras piezas el “Himno Popular de Extremadura”, el “Himno de Castilla 16”, el “Himno del Instituto de Badajoz”, el pasodoble “Badajoz canta” o la obra sinfónica “En una aldea extremeña” (estrenada en 1944, dirigida por él).

En 1930 aparece la primera edición del “Cancionero popular de Extremadura. Colección, estudio y notas“. (La segunda aparecería en 1961). En su cancionero, Bonifacio Gil, desgrana las características de las danzas, los instrumentos populares, las costumbres así como la parte musical…

En 1943 le nombran miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

En 1945 es nombrado hijo adoptivo de Badajoz.

Bonifació Gil falleció en Madrid, en 1964. Su trabajo ya era conocido y respetado tanto dentro como fuera de España.
Fue su trabajo lo que dio identidad cultural a los extremeños, pues hasta entonces, nuestra cultura extremeña se creía que era una amalgama de las diversas culturas que nos rodeaban.

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