Marcial del Adalid

Marcial del Adalid Gurrea (1826 – 1881). Fue el primer compositor gallego (importante) de música profana culta, además de un reconocido pianista.

Nace en A Coruña, el 24 de agosto de 1826 y comienza sus estudios musicales en su ciudad natal.

En 1844 viaja a París, para estudiar con Frédéric Chopin, aunque no lo consigue. Por ello se traslada a Londres, donde estudia con Ignaz Moschales desde 1844 hasta 1849. Tras ese periodo regresa a París, donde es aconsejado por Liszt.

Más tarde regreará a Madrid, donde intentará estrenar su ópera “Inese e Bianca” sin éxito.

Se retiró a su pazo de Lóngora, donde vivió componiendo hasta su muerte, ya apartado casi totalmente de la vida musical.

Se le considera el padre de la canción clásica gallega. Su obra, compuesta principalmente para piano y voz, tiene una gran influencia de Chopin y de Charles Gounod.

Casado con la escritora Fanny Garrido (cuyo alias era Eulalia de Lians), puso música a muchos de sus poemas. Además, se interesa por la música y el folklore gallego, recopilando melodías para el “Cancionero de Inzenga“.

En 1877 publica los primeros cuadernos de la colección “Cantares viejos y nuevos de Galicia“, su obra de mayor fama y que no se vería publicada en su totalidad hasta después de su muerte, llegando a un total de26 canciones, quince de ellas originales y nueve armonizaciones de melodías tradicionales.

Maurice Ravel empleó una de sus melodías: “Adios meu meniño, adios” en su “Chanson espagnole“, cambiando el texto francés por el gallego.

Como ejemplo, valga el acompañamiento musical que hizo para la siguiente canción popular (cuya letra es conocida por muchos pero desconocen quién compuso la música):

Non te quero por bonita

Non te quero por bonita,
que xa sei que non o és,
quérote por moreniña
e pola lei que me tés.

N’aquela corredoiriña,
en aquel anoitecer,
o qu’entrambos nos xuramos
ti-lo sabes, eu tamén.

Miña vida está en teus ollos,
miña morte está tamén,
dame a vida ou dame a morte,
para min todo está ben.

Marcial del Adalid fue, por tanto, el creador de la melodía gallega que tuvo su continuación en compositores como José Castro González (“Chané“) y Baldomir, lo que supuso una aportación musical básica al “Rexurdimiento“.

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