Letra “El entremés”

Letra del romance tradicional extremeño “El entremés”.

El entremés
Siéntate, si estás despacio; te contaré un entremés,
te contaré un entremés, te contaré un entremés,
lo que le pasó a un tahonero casado con su mujer,
casado con su mujer, casado con su mujer.
Ella era muy bonita y se llamaba Isabel,
y se llamaba Isabel y se llamaba Isabel.

Entró un día fray Fulano, la quiso pisar el pie,
la quiso pisar el pie, la quiso pisar el pie.
-Déjame que te lo pise, te daré bien de comer,
te daré bien de comer, te daré bien de comer;
traigo pollo guarnizado com mucho azúcar y miel,
con mucho azúcar y miel, con mucho azúcar y miel.

Estando en estas palabras, a la puerta llegó Andrés,
a la puerta llegó Andrés, a la puerta llegó Andrés:
-Señor cura, ¡mi marido! ¿Dónde le meteré a usted?
¿Dónde le meteré a usted? ¿Dónde le meteré a usted?
-Méteme en ese costal y arrímame a la pared
y arrímame a la pared y arrímame a la pared,
que soy fanega de trigo que ha caído que moler
que ha caído que moler, que ha caído que moler.

Al entrar Andrés en casa lo primerito que ve
lo primerito que ve, lo primerito que ve
es el costal con el cura, arrimado a la pared,
arrimado a la pared, arrimado a la pared.
-Lo que hay en ese costal mis ojos lo quieren ver,
mis ojos lo quieren ver, mis ojos lo quieren ver.
-En ese costal hay trigo que ha caído que moler,
que ha caído que moler, que ha caído que moler.

Desataron el costal y lo primero que ve,
y lo primero que ve y lo primero que ve
es la sotana del cura y el sombrero calañés,
y el sombreró calañés y el sombrero calañés.
Le agarra de las orejas y le ponen a moler
y le ponen a moler y le ponen a moler.

Le metieron a la una, le soltaron a las tres,
le soltaron a las tres, le soltaron a las tres,
le dieron una paliza y el cura escapa a correr
y el cura escapa a correr y el cura escapa a correr.

Al otro día, de mañana, se encontró con fray Manuel,
se encontró con fray Manuel, se encontró con fray Manuel:
-Buenos días, señor cura. -Buenos los tenga, Isabel,
buenos los tenga, Isabel, buenos los tenga, Isabel.
-Vaya usted luego por casa, que ha caído que moler,
que ha caído que moler, que ha caído que moler.
-Que lo muela el gran demonio que no quiero más moler,
que no quiero más moler, que no quiero más moler,
que en lo que queda de vida no me engaña otra Isabel,
no me engaña otra Isabel, no me engaña otra Isabel.

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