Partitura “Romance de ciego”

Partitura de un romance de ciego extremeño adaptado a gaita gallega.

Romance de ciego

Anuncios
Publicado en Música extremeña, Romances | Etiquetado | Deja un comentario

Taller “Iniciación a gaita gallega (I)”

El próximo viernes 31 de enero, la asociación hará un taller de iniciación a gaita gallega en Cáceres.

Aquellas personas que estén interesadas en participar pueden escribir un correo a: gaitagallegaex@gmail.com donde se confirmará contenido del taller, lugar y hora.

Debido al espacio disponible las plazas son limitadas (no obstante si hay más gente de la prevista se organizarán más talleres).

Gracias y buena semana.

Publicado en Noticias | Etiquetado | Deja un comentario

Vídeo “Muiñeira de Redondela”

Digitación básica de la muiñeira tradicional gallega “Muiñeira de Redondela”.

Publicado en Música gallega, Muiñeiras | Etiquetado | Deja un comentario

Los números de 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

El Museo del Louvre tiene 8.5 millones de visitantes por año. Este blog fue visto cerca de 79.000 veces en 2013. Si fuese una exposición en el Museo del Louvre, se precisarían alrededor de 3 días para que toda esa gente la visitase.

Haz click para ver el reporte completo.

Publicado en Miscelánea | Etiquetado | Deja un comentario

Partitura “Las tres comadres”

Partitura del romance extremeño “Las tres comadres”, adaptado a gaita gallega.

Las tres comadres

Publicado en Música extremeña, Romances | Etiquetado | Deja un comentario

Letra “El Corregidor y la molinera”

Letra del romance extremeño “El Corregidor y la molinera”.

El Corregidor y la Molinera

En Jerez de la Frontera, un molinero afamado
se ganaba su sustento con un molino alquilado.
Y era casado
con una moza
como una rosa,
tan guapa y bella
que el Corregidor nuevo
se prendó de ella.
La visitaba,
la regalaba,
la festejaba,
hasta que un día
le declaró el intento
que pretendía.

Respondió la molinera: -Vuestros favores admito,
pero temo que mi esposo nos atrape en el garlito.
Porque el maldito
tiene una llave
con la cual abre
cuando es en punto,
y si viene y nos coge
tendremos susto,
porque es un hombre
tan vengativo,
cruel y altivo,
cuando le vale,
no se la haga ninguno
que no la pague.

Respondió el Corregidor: -Yo podré hacer que no venga
en mandándole al molino cosa que allí le entretenga
por una idea
que traigo oculta,
bajo la multa
de doce duros;
y con eso podemos
estar seguros.
Pues, como digo,
lo que le mande
será de trigo
porción bastante
que la muela esta noche
que es importante.

Otorgó la molinera, y luego sin más porfía
el Corregidor dispuso todo lo que dicho había.
Pero aquel día
por cierto, vino
a este molino
un pasajero
que el oficio tenía
de molinero.
Viendo la duda
le dice, airoso:
-Si usted está ansioso
por irse, amigo,
váyase que, sin falta,
yo moleré el trigo.

Lo agradeció el molinero y escapó como un cohete,
y a las doce de la noche abre la puerta y se mete
en su retrete,
viendo una dama
sobre la cama,
con gran empeño
Corregidor y dama,
ambos en sueño.
En una silla
bien recogido,
todo el vestido
sin faltar nada:
reloj, capa y sombrero,
bastón y espada.

Se lo puso el molinero con contento y alegría,
del Corregidor, el traje, dejando allí el que traía.
Tomó la guía
para su casa,
por ver si pasa.
Tocó la puerta
y le ha abierto un criado
que estaba alerta.
Pues como iba
tan disfrazado,
sin ser notado
se fue a la cama
con la Corregidora
que es linda dama.

Despertó el Corregidor, por ver la hora procura,
echó mano a su reloj y extrañó la vestidura.
La molinera
toda se altera,
muy asustada
ha respondido:
-Señor, esa es la ropa
de mi marido.
Yo no sé ahora
dónde me oculte
o me sepulte
que no me vea…
Yo me voy con usía
que me defienda.

El Corregidor, temblando, que el delito le acobarda,
por echarse, de allí pronto, en vestirse nada tarda
con capa parda,
chupa y calzones
con mil jirones
y mil remiendos,
las polainas atadas
con unos vendos,
zapato de vaca
como una estaca,
como una albarca
y una montera
se fue a casa y seguida
la molinera.

Se acercaron a la puerta y nadie les respondía.
Tanto llaman, que allá dentro contestan “qué se ofrecía”.
Él responde,
alto y tirano:
-¿No me conoces
que soy tu amo?
¿Cómo no abres la puerta
cuando te llamo?
El criado dice:
-Anda y no muela
vaya a su abuela
con esa trama
que mi amo hace rato
que está en la cama.

Los tuvieron a la puerta, de buena o mala gana,
desde las cuatro del día a las diez de la mañana.
Ella extrañada
de que otras noches
no andaba el coche
con tal violencia
le responde diciendo:
-Tenga paciencia.
Avergonzado,
el desquitado
ha respondido
“que con paciencia
sufras, tras los cuernos,
la penitencia”.

Viendo la Corregidora que aquel no era su marido
se ha tirado de la cama cual león enfurecido:
-Dime, atrevido,
¿cómo has entrado
y has profanado
mi gran decoro?
Dime, ¿cuál es la causa
de mi desdoro?
Él la responde
con buenos modos
que lo ocurrido,
por equívoco,
en saliendo a la puerta
se sabrá todo.

Y salieron a la puerta y, de que juntos se vieron,
sin que nadie lo notara, en un cuarto se metieron
y dispusieron
como hombres sabios,
salir de enojos
por el desquite
celebrando la fiesta
con un convite,
y concertaron
que por dinero
allá en las Cortes
por estos tiempos
hay más corregidores
que molineros.

Publicado en Música extremeña, Romances | Etiquetado | Deja un comentario

Letra “Los nabos” (Vamos a contar mentiras)

Letra del romance extremeño “Los nabos”, con el mismo esquema melódico también existe otra canción tradicional castellana conocida como “Vamos a contar mentiras”. Como en muchos de estos romances hay un matiz xenófobo contra los gitanos a los que se caricaturiza como ladrones o bandidos.

Los nabos

Mi abuelo tenía un huerto,
mi abuelo tenía un huerto,
que tenía muchos nabos,
tralará,
que tenía muchos nabos,
tralará,
que tenía muchos nabos.

-Aparejar la borrica,
aparejar la borrica,
que me voy a vender nabos,
tralará,
que me voy a vender nabos,
tralará,
que me voy a vender nabos.

En la mitad del camino,
en la mitad del camino,
me salieron los gitanos,
tralará,
me salieron los gitanos,
tralará,
me salieron los gitanos.

Me quitaron la borrica,
me quitaron la borrica,
solo me quedan los nabos,
tralará,
solo me quedan los nabos,
tralará,
solo me quedan los nabos.

Por un convento pasé,
por un convento pasé
y pasaba voceando,
tralará,
y pasaba voceando,
tralará,
y pasaba voceando.

Salió la madre abadesa,
salió la madre abadesa:
-¿A cómo da usted los nabos?
tralará
-¿A cómo da usted los nabos?
tralará
¿A cómo da usted los nabos?

-A peseta el medio kilo,
a peseta el medio kilo.
-No los quiero son muy caros,
tralará,
no los quiero son muy caros,
tralará,
no los quiero son muy caros.

Madre, cuando yo me muera,
madre, cuando yo me muera,
que me entierren en sagrado,
tralará,
que me entierren en sagrado,
tralará,
que me entierren en sagrado.

Que en la cabecera ponga,
que en la cabecera ponga,
un letrero colorado,
tralará,
un letrero colorado,
tralará,
un letrero colorado.

Con unas letras que digan,
con unas letras que digan:
“Aquí murió el de los nabos”,
tralará,
“aquí murió el de los nabos”,
tralará,
“aquí murió el de los nabos”.

Publicado en Música extremeña, Romances | Etiquetado | Deja un comentario

Letra “Gerineldo”

Letra del romance extremeño “Gerineldo”.

Gerineldo
-Gerineldo, Gerineldo, Gerineldito pulido,
¡quién te cogiera esta noche tres horas a mi albedrío!
-Como soy vuestro criado, os queréis burlar conmigo.
-No me burlo, Gerineldo, que de veras te lo digo.
-¿A qué hora, gran señora, ha de ser lo prometido?
-Entre las doce y la una, mientras mis padres dormidos.

Al dar las doce y media, Gerinaldo se ha vestido
con zapatitos de seda para no ser conocido.
Dio tres vueltas al palacio y otras tres le dio al castillo,
y a las rejas de la Infanta ha dado un fuerte suspiro:
-No te asustes, gran señora, no te asustes dueño mío
que es Gerineldo que viene a cumplir lo prometido.

Le ha agarrado de la mano y a su alcoba le ha metido.
Se empezaron a dar quejas, como mujer y marido,
y en el medio de las quejas, ambos quedaron dormidos.

El rey quiso levantarse y no encontró sus vestidos:
-¿A quién llamaré, señor? ¿A quién llamaré, Dios mío?
Llamaré a mi Gerineldo, que es el paje más querido.

Unos dicen: “No está en casa”. Otros dicen: “No ha salido”.
Y el rey, que lo sospechaba, al cuarto la Infanta ha ido.
Los ha encontrado en la cama como mujer y marido.
-¿Qué haré yo ahora, señor? ¿Qué haré yo ahora, Dios mío?
Si mato a mi hija la Infanta queda mi reino perdido,
y si mato a Gerineldo que le cogí de muy niño…
Pondré la espada en el medio que me sirva de testigo,
que no me puedan negar lo que mis ojos han visto.

Con el filo de la espada la Infanta se ha rebullido:
-Levántate, Gerineldo, levántate, dueño mío,
que la espada de mi padre, entre los dos ha dormido.
-¿Adónde me iré yo ahora? ¿Adónde me iré, dios mío?
-Vete al jardín de mi padre a cortar rosas y lirios.
El rey que lo estaba oyendo, al encuentro le ha salido:
-¿Dónde vienes, Gerineldo, tan triste y descolorido?
-Vengo del jardín de usted, de cortar rosas y lirios
y las blancas azucenas mis colores se han comido.
-Mientes, mientes, Gerineldo, tú con la Infanta has dormido.
-Máteme usted, gran señor, máteme usted, señor mío.
_no te mato, Gerineldo, que te cogí de muy niño,
os pondré en cuarto aparte, como mujer y marido.

Al cabo de cuatro meses se han formado grandes guerras,
y a Gerineldo le nombran por capitán de banderas.
-Dime, dime, dueño mío, ¿por cuántos días te vas?
-No me preguntes por días, por meses ni “temporás“,
pregúntame tú por años, si acaso vuelvo “p’acá“.
Si a los siete no he venido, ya te puedes tú casar.

Se vistió de peregrina y le ha salido a buscar.
En el medio del camino
se ha encontrado unas vaquitas
con mucho hierro y señal
-Dime, dime, vaquerito
¿de quién son esas vaquitas
con tanto hierro y señal?
-Son del conde Gerineldo, mañana se va a casar.
-Tome, vaquero, dos onzas, llévame donde él está.

Le ha agarrado de la mano, le ha llevado a un portal,
le ha pedido una limosna y le ha regalado un real.
-Vaya, vaya, señor conde, qué poca limosna da.
-Vaya, vaya, peregrina, no nos venga a incomodar.
-Vaya, vaya, señor conde, qué poca limosna da,
para, en casa de mis padres la que tú solías dar.
Aquí tienes a tu esposa que la has olvidado ya.
Aquí tienes a tu hijo, que no lo puedes negar.

Se agarraron de la mano, se echan fuera del lugar.
-Allí delante hay una ermita y nos vamos a casar.

Publicado en Música extremeña, Romances | Etiquetado | Deja un comentario

Partitura “La valenciana”

Partitura del romance extremeño “La valenciana”, adaptado a gaita gallega.

La valenciana

Publicado en Romances | Etiquetado | Deja un comentario

Vídeo “Pasodoble de Sárdoma”

Pasodoble de Sárdoma. Compositor: Moxenas.

Publicado en Música gallega, Pasodobres | Etiquetado | Deja un comentario